Guía de la Provenza francesa: qué ver en 4 días

La mejor guía de la Provenza Francesa: qué ver en 4 días

Descubriendo la Provenza francesa

Hola viajero, en este artículo vamos a hablar de uno de esos destinos que parecen sacados de una postal: pueblos de piedra encaramados sobre colinas, mercados llenos de productos locales, campos de lavanda hasta donde alcanza la vista, antiguas abadías y carreteras que atraviesan paisajes mediterráneos. Te estoy hablando de la Provenza Francesa.

Si estás preparando un viaje a la Provenza, en esta guía encontrarás una ruta completa de 4 días basada en nuestra propia experiencia. Nosotros viajamos desde Barcelona en coche, pasamos la primera noche en Arlés y después establecimos nuestra base en Manosque, una ubicación bastante estratégica para recorrer buena parte de la región. Aunque te hablaremos de todas las opciones para recorrer esta magnífica zona.

Además, te contamos cuándo viajar, cómo moverte, dónde alojarte, qué comer y algunos consejos prácticos para aprovechar al máximo el viaje.

¿Cómo llegar a la Provenza francesa?

Una de las primeras decisiones al organizar un viaje a la Provenza es elegir cómo llegar. Dependiendo de dónde viajes, puedes hacerlo en avión, tren o coche.

Llegar a la Provenza en avión

La región cuenta con varios aeropuertos que pueden ser útiles dependiendo de la zona que quieras visitar.

  • Aeropuerto de Marsella-Provenza: El aeropuerto de Marsella-Provenza (MRS) suele ser una de las opciones más prácticas para recorrer la región. Es especialmente interesante si quieres visitar Aix-en-Provence, Marsella, Manosque, el Luberon o la zona de Valensole. Desde el aeropuerto puedes alquilar un coche y comenzar la ruta directamente.
  • Aeropuerto de Niza-Costa Azul: El aeropuerto de Niza (NCE) también puede ser una alternativa, sobre todo si quieres combinar la Provenza con la Costa Azul. Desde Niza tendrás que conducir más distancia hasta las zonas centrales de la Provenza, por lo que para una escapada de cuatro días puede resultar menos práctico que Marsella.
  • Aeropuerto de Montpellier: Otra posibilidad es volar a Montpellier (MPL), especialmente si quieres comenzar el viaje por la zona occidental de la Provenza o combinarlo con lugares como Nîmes, Arlés o Aviñón.
  • Aeropuerto de Aviñón: El aeropuerto de Aviñón-Provenza está mucho más cerca de algunos de los principales lugares turísticos del Luberon y del oeste de la región, aunque tiene una oferta de vuelos más limitada que Marsella o Niza.

Consejo: para una ruta como la que proponemos en esta guía, compararía primero vuelos a Marsella y Niza y después comprobaría cuál ofrece mejores horarios y precios.

Llegar a la Provenza en coche desde España

En nuestro caso elegimos una opción diferente: fuimos desde Barcelona hasta la Provenza en coche.

Es una alternativa que merece mucho la pena si vives en Cataluña o en otras zonas del noreste de España, especialmente porque tener coche propio facilita muchísimo recorrer los pequeños pueblos y zonas rurales de la Provenza.

Además, el coche te da libertad para:

  • Parar en pueblos durante el trayecto.
  • Llevar equipaje sin preocuparte demasiado por el espacio.
  • Llegar a zonas rurales y campos de lavanda.
  • Visitar varios pueblos en un mismo día.
  • Acceder fácilmente a la Garganta del Verdon.
  • Evitar depender de horarios de transporte público.

Para esta ruta concreta, tener coche es prácticamente imprescindible si quieres hacer todos los lugares del itinerario con comodidad.

Si vienes desde Barcelona, el recorrido hacia la Provenza transcurre principalmente por territorio francés a través de la zona de Montpellier y Nîmes antes de llegar a Arlés y puedes incluir paradas muy interesantes en el camino como Carcasonne, Aigues-Mortes, Narbona…

¿Cómo moverse por la Provenza francesa?

Como hemos comentado, la mejor manera de recorrer la Provenza es en coche.

Aunque algunas ciudades y pueblos tienen conexión mediante tren o autobús, muchos de los lugares más interesantes están en zonas rurales y no están conectados entre sí de forma especialmente cómoda.

Esto es todavía más importante si quieres visitar:

  • Campos de lavanda.
  • La abadía de Sénanque.
  • Les Baux-de-Provence.
  • Gordes.
  • Roussillon.
  • Saignon.
  • Valensole.
  • Garganta del Verdon.

¿Es necesario alquilar un coche?

Para una ruta similar a esta, sí lo recomendamos.

Si llegas en avión, puedes alquilar el coche en el aeropuerto y devolverlo allí mismo al terminar el viaje.

En los pueblos turísticos, intenta llegar temprano. Los aparcamientos pueden llenarse rápidamente durante los meses de verano y, en algunos casos, tendrás que dejar el coche en las zonas habilitadas en las entradas del pueblo.

¿Dónde alojarse en la Provenza?

La Provenza es bastante extensa, por lo que elegir bien la base del viaje puede ahorrar bastante tiempo en carretera.

Como nosotros partimos desde Barcelona decidimos pasar la primera noche en las afueras de Arlés.

Fue una buena elección porque nos permitió dedicar el primer día a conocer la ciudad sin tener que desplazarnos después hacia otra localidad.

Arlés tiene además muchísimo interés histórico y cultural, especialmente por su relación con Vincent van Gogh y por su impresionante patrimonio romano.

Después nos trasladamos a Manosque, donde pasamos el resto de las noches.

Elegimos Manosque porque funciona como un punto bastante estratégico para recorrer diferentes zonas de la Provenza.

Desde aquí resulta razonablemente cómodo desplazarse hacia:

  • Luberon.
  • Roussillon.
  • Gordes.
  • Sénanque.
  • Valensole.
  • Garganta del Verdon.
  • Moustiers-Sainte-Marie.
  • Aix-en-Provence.

¿Es Manosque la mejor base?

Depende de la ruta.

Para cuatro días y con coche, Manosque nos funcionó muy bien porque evitamos cambiar de alojamiento cada noche.

Otra opción sería alojarse en diferentes pueblos del Luberon, en Aix-en-Provence o incluso en Valensole, pero nosotros preferimos tener una base fija después de la primera noche.

¿Cuándo viajar a la Provenza?

La Provenza se puede visitar prácticamente durante todo el año, pero la mejor época dependerá de lo que quieras hacer.

Finales de junio y julio: la época de la lavanda

Si tu objetivo principal es ver los famosos campos de lavanda de la Provenza, el verano es la época más interesante.

Normalmente, finales de junio y julio son especialmente atractivos para disfrutar de los campos en flor, aunque la fecha exacta puede variar cada año dependiendo de las condiciones meteorológicas y de la zona.

Es importante no asumir que todos los campos estarán en flor exactamente al mismo tiempo.

En julio, además, encontrarás temperaturas elevadas y bastante turismo, por lo que conviene madrugar.

¿Cuál es la mejor hora para visitar los campos de lavanda?

A primera hora de la mañana suele haber menos gente y las temperaturas son más agradables. Otra opción muy bonita es acercarse al final de la tarde, cuando la luz es más suave y cálida.

Primavera y otoño

Si no te interesa especialmente la lavanda, primavera y otoño pueden ser épocas fantásticas para viajar. Hay menos turistas, temperaturas más suaves y resulta más agradable visitar pueblos y hacer excursiones.

Agosto

Agosto es una época muy turística y calurosa. Además, dependiendo de la zona y del momento de la temporada, algunos campos de lavanda pueden haber sido cosechados.

Si puedes elegir, para combinar buen tiempo + lavanda + menor saturación intentaría viajar entre finales de junio y principios/mediados de julio, ajustando las fechas según la floración de ese año.

Gastronomía de la Provenza

Un viaje por la Provenza también es un viaje gastronómico.

La cocina provenzal está muy influenciada por el Mediterráneo y utiliza ingredientes como verduras, hierbas aromáticas, aceite de oliva, quesos y productos frescos.

Algunos platos y productos que merece la pena probar son:

  • Ratatouille: uno de los platos más conocidos de la gastronomía provenzal. Se prepara con diferentes verduras, como tomate, calabacín, berenjena y pimiento.
  • Bouillabaisse: aunque está especialmente asociada a Marsella, es uno de los grandes platos de pescado de la región.
  • Tapenade: una pasta elaborada principalmente con aceitunas, alcaparras y aceite de oliva que suele servirse como aperitivo.
  • Pissaladière: una especie de tarta o coca salada cubierta tradicionalmente con cebolla, anchoas y aceitunas.
  • Quesos y embutidos: los mercados provenzales son un lugar fantástico para comprar quesos, embutidos, panes y otros productos locales.
  • Calissons de Aix: si visitas Aix-en-Provence, no te vayas sin probar los calissons, uno de los dulces más característicos de la ciudad.

Y, por supuesto, acompaña las comidas con algún vino de la región.

Ruta por la Provenza en 4 días

Día 1

Comenzamos el viaje en Arlés, una ciudad con una enorme importancia histórica y cultural.

Su patrimonio romano es uno de sus principales atractivos y caminar por su centro histórico permite descubrir una mezcla muy interesante de arquitectura romana, medieval y provenzal.

Qué ver en Arlés

Entre los lugares imprescindibles están:

  • Anfiteatro romano de Arlés.
  • Teatro romano.
  • Plaza de la República.
  • Iglesia de Saint-Trophime.
  • Les Alyscamps.
  • Las calles del centro histórico.
  • Los lugares relacionados con Vincent van Gogh.

Arlés fue una de las ciudades que más inspiró a Van Gogh durante su estancia en el sur de Francia.

Puedes seguir algunas de las localizaciones que aparecen en sus obras y descubrir cómo era el paisaje que inspiró al pintor.

Chica en el centro de Arlés justo al lado de su anfiteatro Romano

Día 2

Este será probablemente el día más intenso del viaje pero son pueblos pequeños que se pueden recorrer relativamente fácil.

La ruta permite conocer algunos de los pueblos más bonitos de la Provenza y los paisajes característicos del Luberon.

Comienza temprano en Les Baux-de-Provence, un espectacular pueblo medieval situado sobre un espolón rocoso.

La ubicación es uno de sus grandes atractivos y desde las zonas elevadas encontrarás unas vistas impresionantes del paisaje.

Puedes pasear por sus calles de piedra y visitar el Château des Baux-de-Provence.

Al ser un lugar muy turístico, llegar temprano marca bastante la diferencia.

La siguiente parada es L’Isle-sur-la-Sorgue, conocida por los canales del río Sorgue que atraviesan la localidad y sus numerosos molinos de agua.

Es un pueblo especialmente agradable para pasear y sentarse a tomar algo. También es conocido por sus tiendas de antigüedades y mercados. Aquí merece la pena bajar un poco el ritmo después de la visita a Les Baux ya que sus calles y canales invitan a quedarse.

Chica caminando por las calles empedradas de Les Baux de Porvence
Les Baux de Provence
Chica en los canales de L'Isle sur la Sorgue
L'Isle sur la Sorgue

Después continúa hacia Gordes, uno de los pueblos más famosos del Luberon.

Su imagen más característica es la de las casas de piedra construidas sobre la ladera de la montaña. Antes de entrar en el pueblo, busca algún punto panorámico desde donde puedas contemplar Gordes desde fuera. La panorámica es una de las imágenes más reconocibles de esta zona de Francia. Después, solo piérdete por sus calles.

Muy cerca de Gordes encontramos la abadía de Notre-Dame de Sénanque.

La abadía está rodeada por un paisaje precioso y es especialmente famosa por sus campos de lavanda.

Durante la floración, la combinación de la abadía de piedra con las hileras moradas de lavanda crea una de las estampas más fotografiadas de la Provenza.

Ten en cuenta que es un lugar religioso y turístico, por lo que conviene consultar previamente los horarios de visita y las condiciones de acceso.

La siguiente parada es Roussillon, uno de los pueblos más singulares de la Provenza.

Aquí cambia completamente el paisaje. El pueblo está construido sobre depósitos de ocre que proporcionan a las casas y al terreno diferentes tonalidades rojizas, anaranjadas y amarillas.

Si te apetece y tienes tiempo, una de las experiencias imprescindibles es recorrer el Sentier des Ocres, un sendero que atraviesa los antiguos paisajes de extracción de ocre.

Es un paseo relativamente sencillo, pero en verano el calor puede ser intenso. En nuestro caso no hicimos el sendero ya que estábamos en ola de calor y por eso visitamos el siguiente pueblo, Saignon.

Es una localidad mucho más tranquila que algunos de los grandes clásicos del Luberon y puede ser una buena forma de terminar el día alejándote un poco de las zonas más concurridas. Su posición elevada ofrece bonitas vistas sobre el paisaje de la Provenza.

Chica en el mirador de Gordes ocn vistas hacia el pueblo
Mirador de Gordes

Día 3

El tercer día lo dedicamos a uno de los paisajes naturales más impresionantes del sur de Francia: la Garganta del Verdon.

El Verdon forma un espectacular cañón de aguas turquesas que desemboca en el lago de Sainte-Croix.

Es un día completamente diferente a los anteriores.

Cómo llegar a la Garganta del Verdon

Desde Manosque puedes dirigirte hacia la zona del lago de Sainte-Croix y Moustiers-Sainte-Marie, dependiendo de la parte de las gargantas que quieras recorrer.

Una vez allí, encontrarás diferentes carreteras panorámicas y puntos de acceso al cañón.

La zona es bastante extensa, por lo que conviene decidir previamente qué tramo quieres visitar.

Para una excursión de un día, nosotros nos centramos en la zona del lago y en realizar una actividad acuática dentro de las gargantas.

Una de las mejores formas de disfrutar de las aguas turquesas del Verdon es entrar en el cañón en una embarcación.

Dependiendo de la zona y de la oferta disponible, puedes encontrar opciones como:

  • Kayak.
  • Canoa.
  • Barcas de alquiler.
  • Patinetes acuáticos u otras embarcaciones recreativas.

Nosotros elegimos hacerlo a primera hora de la mañana y fue todo un acierto.

Había menos gente, el calor todavía no era tan intenso y pudimos recorrer el trayecto de una manera mucho más agradable.

A medida que avanza el día, especialmente en verano, la zona puede llenarse bastante y el calor a bordo de un patinete puede ser sofocante.

Nosotros lo llevamos reservado ya que en temporada alta se forman largas colas para poder alquilar uno. Lo alquilamos con MYC Plage en su web.

¿Se puede bañar en el lago de Sainte-Croix?

Sí, el lago ofrece diferentes zonas donde disfrutar del agua y darse un baño. Después de la actividad en el cañón, una buena opción es relajarse en el lago, especialmente si hace calor.

Además de recorrer el cañón desde el agua, merece la pena conducir por las carreteras panorámicas y detenerse en diferentes miradores del Verdon.

El paisaje cambia constantemente y encontrarás diferentes perspectivas sobre las paredes del cañón y el río. No hace falta intentar ver absolutamente todos los miradores. Es mejor seleccionar algunos y disfrutar tranquilamente del paisaje.

Chica en el puente que cruza por encima del Lago de Santa Cruz y la Garganta Verdon con vistas a la garganta
Vistas Garganta Verdon
Chica en un patinete en la garganta Verdon
Garganta Verdon

Después de pasar la mañana en el Verdon, puedes dirigirte a Moustiers-Sainte-Marie.

Este pueblo, situado entre grandes paredes de roca, es considerado uno de los más bonitos de la zona.

Pasea por sus calles, descubre sus pequeñas tiendas y disfruta de la arquitectura tradicional.

Si todavía tienes tiempo y ganas, puedes subir hacia la capilla de Notre-Dame de Beauvoir, desde donde tendrás unas vistas magníficas.

Moustiers es el broche perfecto para este día de naturaleza.

Día 4

El último día empieza con uno de los grandes protagonistas de cualquier viaje a la Provenza durante el verano: los campos de lavanda de Valensole.

La meseta de Valensole es una de las zonas más famosas de Francia para contemplar los campos de lavanda.

En plena floración, las hileras de plantas moradas crean un paisaje espectacular.

La carretera atraviesa diferentes campos, por lo que no existe necesariamente un único punto que haya que visitar.

De hecho, parte del encanto está en conducir por la zona y descubrir diferentes campos.

Consejos para visitar los campos

  • Madruga.
  • Respeta las zonas privadas y no entres en campos sin permiso.
  • Aparca únicamente en lugares permitidos.
  • No pises ni arranques las plantas.
  • Lleva agua.
  • Usa protección solar.
  • Ten en cuenta que los campos pueden ser cosechados antes o después dependiendo del año.

Y, sobre todo, disfruta del paisaje más allá de las fotografías.

Después de los campos de lavanda puedes terminar el viaje en Aix-en-Provence.

Es una ciudad elegante, animada y perfecta para pasear.

Uno de los lugares más conocidos es el Cours Mirabeau, un amplio paseo rodeado de árboles, fuentes, restaurantes y edificios históricos.

También puedes perderte por el casco antiguo, visitar sus mercados y disfrutar de alguna terraza.

Qué ver en Aix-en-Provence

Algunos lugares que puedes incluir son:

  • Cours Mirabeau.
  • Casco histórico.
  • Fuentes de Aix.
  • Mercados locales.
  • Catedral de Saint-Sauveur.
  • Atelier de Cézanne, si te interesa el arte.

Aix es una ciudad para disfrutar sin demasiada planificación.

Después de varios días recorriendo pueblos y carreteras, resulta agradable terminar el viaje paseando tranquilamente por sus calles.

Chica en el centro de Moustiers Sainte Marie con vistas a la iglesia
Moustiers-Sainte-Marie
Aix en Provence

Consejos para viajar a la Provenza

  • Madruga todo lo que puedas: este es probablemente el consejo más útil, especialmente si viajas en verano. Los lugares más populares reciben muchos visitantes a partir de media mañana. Además, las temperaturas de julio y agosto pueden ser bastante altas. En nuestro caso, comprobar cómo estaba la zona del Verdon a primera hora nos confirmó que madrugar había sido una gran decisión.
  • Lleva siempre agua: no subestimes el calor del sur de Francia. Especialmente si vas a caminar por Roussillon, recorrer miradores o hacer actividades al aire libre.
  • Lleva repelente de mosquitos: en esta zona de Francia en verano suele haber muchos mosquitos y llegar del viaje con 20 picadas de mosquitos no es lo ideal. Nosotros no compramos y nos pasó eso así que te recomendamos llevar uno o comprarlo nada más llegar sobre todo para visitar la garganta.
  • Reserva con antelación cuando sea necesario: en verano aumenta considerablemente la demanda de alojamientos, restaurantes y actividades. Si tienes claro que quieres hacer kayak o alguna actividad acuática en el Verdon, es recomendable consultar las opciones disponibles y reservar con antelación cuando sea posible.
  • No intentes verlo absolutamente todo: la Provenza invita a conducir sin rumbo y parar en cualquier pueblo que aparezca en el camino. Aunque una ruta de cuatro días obliga a priorizar, deja algo de margen para improvisar. A veces el mejor recuerdo del viaje aparece en una pequeña carretera secundaria o en una terraza que no estaba en el itinerario.

¿Cuántos días hacen falta para visitar la Provenza?

Cuatro días son suficientes para realizar una primera ruta por la Provenza, pero tendrás que seleccionar bien los lugares.

Con una semana podrías viajar con más calma y añadir destinos como:

  • Aviñón.
  • Saint-Rémy-de-Provence.
  • Nîmes.
  • Marsella.
  • Cassis y sus calanques.
  • Lourmarin.
  • Bonnieux.
  • Ménerbes.
  • Lacoste.
  • La Camargue.

Si además quieres combinar la Provenza con la Costa Azul, lo ideal sería ampliar todavía más el viaje.

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